Chavela

Cosas que pienso mientras veo el documental “Chavela”, sobre la vida y obra de la cantante Chavela Vargas.

Ser uno mismo implica ser un marginado. Fuera de las poses y las sonrisas falsas, el individuo se convierte en un enemigo de la moral y las “buenas costumbres”. Chavela se miró un buen día en las aguas turbias de un estanque y se desgarró el vestido y hasta el alma. Dejó de ser lo que otros querían que fuera, para ser quien realmente era. Floreció la mujer que ama, no importa a qué o a quiénes. La mujer que canta, no importan los oyentes. La mujer sola y abandonada; la mujer que vive. Uno mira a su alrededor y observa, ve, mira, contempla, la extravagancia, la chusma vestida de gala, la ribua bella pero tonta y la que es rubia pero de tonta ni un pendejo, buscando marcar la diferencia entre indumentarias y sonido de latas de refresco, todos y todas vendiendo el mismo producto: ser uno mismo. Sin embargo, las verdaderas Chavelas se conocen a la legua porque detrás de sí va la inquisición con gasolina y fósforitos y hasta con algún escupitajo que no apaga fuego, sino que lo hace arder con más fuerza. Las Chavelas de mentiritas reciben aplausos y besos; fuego: solo para encender los cigarrillos.

Publicado por Alejandro Poetry

Soy Alejandro Huerta, autor de “Catástrofe”. Disponible próximamente en formato ebook y papel. Sígueme en Instagram: https://www.instagram.com/filosofiasucia/

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