La primera palabra que me viene a la mente: árbol. Tengo obsesión con los árboles. Me hubiese gustado pertenecer al reino vegetal. Podría haber sido un árbol de cerezos. Donde vienen los niños a subirse en mis ramas y a contarse secretos. Donde los enamorados tallan sus nombres en mi corteza. Testigo, yo, de las más bonitas y arrevesadas historias de amor.

En cambio, he sido expulsado de una vagina para comer en la misma tolla donde se alimentan los cerdos.

Me paro frente al espejo y observo con compasión cómo se desdibuja mi rostro en el cristal. «Muere ahora o calla para siempre», logro balbucear.

Publicado por Alejandro Poetry

Un costal de carne y hueso, prescindible; rumbo a la Nada. Y tú, vienes conmigo.

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