Cuando salgo a la calle y la vida se me revela como un desfile de muchachas y muchachos hermosos, bajo la cabeza pidiendo perdón por existir. Me deprime saber que esas muchachas y esos muchachos, aún en el vigor de la adolescencia y el atrevimiento de la juventud, jamás se fijarán en mí. Esas manos aún sin callos ni manchas, manos nobles y limpias, jamás acariciarán las grietas de mi rostro.

Publicado por Alejandro Poetry

Un costal de carne y hueso, prescindible; rumbo a la Nada. Y tú, vienes conmigo.

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2 comentarios

  1. Ni las cicatrices del alma… ignorarán cada lágrima, cada triunfo, cada título obtenido, solo existirá una medida la de la obsolescencia…, siendo material descartable ni siquiera para reciclar.

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