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Patria

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Contrario a lo que muchos opinan, para mí, una bandera no es más que un trapo de tres colores. Y «patria» es cualquier pedazo de tierra donde seas libre. No soy patriota del país donde nací, porque aquí la libertad no existe. Derecho que el socialismo se pasa por sus partes más íntimas. Lo cual termina en esclavitud, corrupción, dictadura, muertes y un futuro que duele. Porque cuando vives en un país cuya dictadura es la más longeva de América Latina —sesenta años—, sabes que tienes que tomar acción y huir, no como un cobarde, sino como un ser en busca de sus derechos legítimos, y no, no me refiero a la educación, vivienda o trabajo, hablo de libertad, propiedad privada y vida.

A mis 20 años jamás me había sentido tan frustrado y vacío. Estoy en un momento de mi vida en el que no puedo tolerar los halagos gratuitos que comparten los internautas socialistas sobre la «revolución» cubana. Cuando yo, joven de 20 años, estoy encarcelado, sin libertad de elección y expresión, en un país supuestamente libre. Un país donde el internet llegó en 2015 con un costo tan descarado como el salario mínimo de un trabajador cubano. La alimentación, la comida, la vestimenta y cualquier producto básico son sumamente costosos para el bolsillo de un trabajador. Se excusan con el embargo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, pero no hablan del bloqueo interno impuesto por el castrismo, que es quien realmente nos priva de la libertad en todas sus variantes. Sin embargo, los lameculos, que son los que en peores condiciones viven, son capaces de levantar la mano a su favor. Siento asco de la mediocridad en la que hemos caído como pueblo. Siento tristeza por el futuro de los cubanos que, como yo, queremos innovar y materializar nuestras ideas de negocio, pero la dictadura nos lo prohíbe.

A ti, que tal vez has vacacionado en Cuba y en tu paso todos se mostraron solidarios, acompañados por una sonrisa, que luego posteaste en tus redes sociales como muestra de la libertad que se respira en la pequeña isla del Caribe, te mentimos. Te mentimos, querida, querido, te mentimos cuando preguntaste por Fidel y te contestamos que es lo mejor que nos ha pasado, o cuando rechazamos la propuesta de hablar de política anteponiendo una excusa. Te mentimos, te mentimos por miedo. Porque el castrismo no tiene misericordia con aquellos que se atrevan a pensar diferente al régimen. Aquellos que se atrevan a cuestionar la «democracia».

No crean lo que dice la prensa a favor de Cuba. El régimen cubano no tiene nada de positivo. Nada. Nada florece en esta isla dominada por el totalitarismo y la represión.

Si tuviera que identificarme con algún sistema sería con el anarcocapitalismo, pero, repito, no tengo bandera, ni patria. Me importa un carajo la mamadera socialista y los idiotas que piensen que merezco lo peor por hablar así del país donde nací.

Escribir este texto supone un riesgo para la «estabilidad» que he llevado hasta ahora. Me refiero a estar en paz con el gobierno, llevando una vida aparentemente normal. Si este texto lo lee algún mediocre socialista cubano podría denunciarme a las autoridades por contrarrevolucionario. Pero me importa una mierda.

Necesito huir y no regresar hasta que sea un país libre. Lejos del populismo. La represión policial. El colectivismo. Y la estupidez humana en su máxima expresión.

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6 comentarios en “Patria”

  1. Querido Alejandro:
    No culpes de tu falta de libertad al socialismo, sino a que vives en una dictadura. Soy español y, por lo que me cuentan mis padres, la situación en España era igual durante el régimen franquista. La única libertad que tenían, y estaba limitada por los precarios salarios que ganaban, era la de poder comprar aquello que tu dinero le permitía.
    La madre de mi suegra era afín al régimen y le permitieron seguir manteniendo el negocio familiar que poseía de antes de la república: una joyería. Negocio familiar que se volvía perdidas cuando la mujer del Dictador visitaba la ciudad y se llevaba las joyas que se le antojaban y le pedía que las anotara en la cuenta de su marido. Cuenta que ni abonaban por voluntad propia, ni se le podía reclamar.
    El abuelo de mi marido cometió la imprudencia de, conociendo de antemano la visita de Carmen Polo de Franco, cerrar la joyería por defunción. Cuando los hombres de confianza descubrieron que era mentira, desposeyeron a la familia de la joyería y el cabeza de familia fue a parar a la cárcel una larga temporada.
    A España se le levantó el veto que se le impuso por ser una dictadura, porque Franco, muy dictador y tal, pero como estaba en contra del comunismo, los Estados Unidos lo vieron como un aliado.
    Hoy en día, cuarenta años después de su muerte, su familia sigue teniendo un poder económico y político notable, la gente sigue discutiendo en la calle si el decreto que ha sacado el gobierno socialista de mi país de sacarlo del Valle de los Caídos es justo o no y los jóvenes, que no conocieron aquella época, tienen cierta nostalgia de Franco.
    Yo, hoy por hoy no vivo en una dictadura, pero también veo la bandera de mi país como un trapo rojigualdo, porque sigue representando todavía esa España rancia.
    Un abrazo y gracias por compartir tus inquietudes.

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  2. Amigo bloguero Alejandro:
    Si en verdad tiene veinte años, su desgarrador relato de la actual realidad cubana, es una muestra de su capacidad de análisis y la confirmación de que nada ha cambiado en su sufrido país. Hace veinte años permanecí durante una semana en la Habana, como turista, formando parte de un grupo…, por lo que le hablaré de mi apreciación sobre el régimen que allí encontré y que según sus comentarios continua imperando.- Encontré personas educadas , con conocimientos en materias diferentes del trabajo que ejercían y me explico; un taxista licenciado en Historia, una camarera licenciada en Literatura…, y así bastantes más personas de a pie, por no hacer una lista interminable, solo advertí un denominador común…- Todas esas personas tenían miedo a ser observados, todas tenían sus mentes cautivas, hasta el extremo de que no se atrevían ni tan siquiera a pensar ,no ya a expresarse. Pude observar una figura de persona hasta ese momento desconocida para mí.- El vigilante de vigilante y así hasta tres dentro del hotel en que permanecí durante esos días. No quiero ni pensar en la calle cuantos vigilantes de vigilantes habría?.

    Lamento que el pueblo cubano continúe en su cárcel mental, y me alegra lo positivo de usted, su valentía al expresarse. Respeto sus comentarios sobre la bandera y le confirmo que tiene razón, pues en cada momento y según experimentemos, ese “trapo” deja de tener significado, pues el objeto no es lo importante ni sus colores, sino los sentimientos, historia, sacrificios por los demás que ha generado a través de los tiempos, el sacrificio de nuestros mayores, su entrega par mejorar nuestra cultura, el haber aceptado sin violencia el compartir por todos esa insignia que de alguna manera nos representa ante los demás pueblos. No me gustan los itmos”, ninguno de ellos merece la pena si hace sufrir al pueblo llano y lo expolia ; sean itmos capitalistas o comunistas, o budistas o cristianos, y un largo etcétera. Las ideas primeras que generaron esos grupos eran posiblemente buenas, pero los humanos interesados por su lucro personal, los modifican a su capricho con perjuicio del pueblo llano.
    Un saludo y perdón por extenderme.

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  3. Parece mentira, pero siempre que he estado en el extranjero había esos pequeños detalles que me hacían añoran mi casa y mi tierra: olores, todo tipo de sensaciones,…
    A veces me escondo en mi caparazón, allí donde nadie puede alcanzarme, para encontrarme conmigo mismo sin tener que mirar al exterior.

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  4. Alejandro entiendo perfectamente lo que sientes… es tal cual lo describes, eh estado en la isla y las sonrisas, la buena onda como tu dices se respira, pero hay que ser muy ciego para no ver que las personas, tienen que hacer colas para recibir una bolsa con migajas de comida, para no ver las carencias que tiene el pobre pueblo cubano… y más allá de comunismo, socialismo, capitalismo… creo que la gran diferencia es, cuando el que gobierna nivela para arriba y no para abajo, (que fue el caso de Cuba y su llamada revolución). Donde el gobierno mas que gobierno es un mal paternalismo repartidor de dádivas. Eh visto a los pobres cubanos silenciar sus pensamientos por sentirse espiados y controlados ((Miedo así gobiernan y se mantienen en el poder).Por ultimo y considero que es lo peor de todo… tienen todo (valga la redundancia), para ser un país con una economía sustentable, solo con el turismo, los habanos y el rhon… podrían tener una excelente calidad de vida todo el pueblo. Lastima que lo disfruten unos pocos mientras el resto padece las locuras de un grupo de tiranos. Para tu consuelo creo que en gran parte de latinoamericana sucede o se intenta/ o hacer lo mismo, en mi país, por suerte ¡creo! hemos podido zafar por muy poco en estas ultimas elecciones, pero llevamos 3 años de continua mala oposición, destruyendo tomando las calles, todos corruptos y procesados, pocos presos y ni mira de devolver o expropiarle lo que se robaron. Saludos y Dios bendiga a el pueblo cubano.
    No puedo dejar de hacerte saber que me encantó su gente, sus playas y sus habanos, más allá que a los Argentinos, con el tema del Che ( para mi un guerrillero, revolucionario fue Gandhi) nos tratan muy bien Abrazo

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  5. Bravo Alejandro. Comparto tu lúcido análisis a pesar de la diferencia de edad. Toda patria, necesita inventar héroes y mártires. Tapar sus vergüenzas echándoles la culpa a los de al lado y hacer creer a sus gentes que han de sentirse orgullosos de algo que no es logro, mérito o demérito de ellos, como es el lugar de nacimiento. Mi “patria chica” es mi casa, mi entorno, mis amigos, mi familia,… De todo eso, y de lo que pude aprender con ellas y ellos, de lo que pude enseñarles, de lo que pude ayudarles, de cuanto les quiero, de todo eso, decía, SÍ me siento orgulloso.
    Que nadie te diga que eres mejor o peor, superior o inferior que nadie, ni te enseñe a odiar ni a fabricarte enemigos, por ser de otro país, o de otro equipo de fútbol. Hay que ser imbécil para tratar de imponer por la fuerza tu criterio, tu creencia, o tu querencia.
    Que no mate a nadie y que “se mate” el que tenga algo que ganar con ello. Toda guerra o enfrentamiento, sea por una bandera, un equipo de fútbol, una rivalidad localista de cualquier tipo; toda imposición o represión, es una injusticia y hay muertos y hambrientos en ambos bandos de cualquier guerra, heridos entre los rivales de cualquier facción, víctimas en todas las injusticias…
    Solo a los poderosos beneficia fabricar armas y hacer guerras, o manipular descerebrados para, a distancia y sin un rasguño,, alimentar odios y enriquecerse con ellos, incluso, vendiendo banderitas, bufandas, camisetas de su equipo, o cualquier otro elemento “de distinción” aumentando la fama y la compra a través del escándalo y de la publicidad negativa, que es la más impactante.
    De todos modos, no esperes nada de los políticos, ni en tu país, ni en ninguno, nada van a hacer por ti y sí por aumentar su poder e influencia, a tu costa y a la de todos los paisanos de buena fe.
    En estos tiempos, la democracia está desprestigiada en la inmensa mayoría de los países que afirman tenerla. Voto depositado, programa por el que me lo diste, olvidado y dentro de cuatro años, votas a sus colegas de la oposición y, entre unos y otros, siguen negociando con banqueros, empresarios y demás colegas. Solo el dinero tiene libertad de circulación por todo el mundo y solo para los que lo manejan.
    Pero nuestra “patria grande” es el planeta Tierra, la lluvia, el mar, el aire que respiramos, no tienen fronteras y se deteriora a beneficio de los que lo esquilman y dañando al resto.
    Eres una persona creativa, crea y construye tu mundo, fórmate, elige tu lugar y tu camino y recuerda siempre que “al mundo vienes para vivirle, no para cambiarle” cambia solo lo que puedas y te haga feliz, porque también es una injusticia, además de no ser factible,, que cargues con el mundo en tus espaldas… Ahí, en tus logros y amores, en tus intentos de mejorar y querer tu vida, tu gente, tu tierra,… ganarás tu libertad

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  6. Desterrado en la propia tierra y rodeado de mentiras indispensables para sobrevivir. Lo peor del escenario descrito es que esa GRAN mentira es que la divide a la América entera; las palabras de Alejandro no son las de un cubano, son las de quienes difundimos que “Me importa un carajo la mamadera socialista”. La ira de Alejandro es mínima comparada con la mía porque yo no veo una luz que anuncie el final del castrismo ni en Cuba ni en este continente.

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